Si pudieras ser algo más que químico, harías prólogos, seria tu profesión secreta, así como la mía seria bailarina en telas, si no le tuviera miedo a las alturas.
Te encantan los prólogos, escribirías a todos, serias prologuista, así como yo sería arquitecta paisajista si tuviera menos demanda.
Tú me lo dijiste, lo que más te gusta de lso libros es leer los prólogos, lástima que no todas las editoras los pongan, pero si pudieras, fundarías tu propia editorial y le darías prioridad a los prologuistas más que a los autores.
Si pudiera, fundaría mi colegio montessori y sería la directora, daría clases personalmente, lástima que no me gustan los niños.
Te gusta leer los prólogos al principio, para tener certeza de lo que lees, para comprender mejor la obra. Yo los leo al final porqué me encanta corroborar o desmentir mis ideas. Muy altanero según tú.
Si pudieras, lo hariamos toda la noche, me harias el amor de una manera tan tierna y educada, considerandome todo el tiempo, sólo pensando en mí. No me quedo a dormir en tu casa porque odio compartir la cama, porque me gusta el desenfreno y lo impersonal, porque no me gusta hacer el amor, porque me gusta pensar en todos menos en ti.
Te gusta abrazarme, hablarme sobre tus teorias celulares, sobre el desarrollo de nuevas proteinas que alimentaran a los niños del mundo, te gusta que te abraze y no me dejas respirar.
Si pudieras, serias prologuista, tendrias tu casa editorial, alimentarias a todos los niños del mundo, lo hariamos toda la noche, nos casariamos y tendriamos una granja. Si pudiera tendria mi compañia de titeres para adultos, viajaria por todo el mundo, me acostaria con todos los hombres interesantes que encontrara en mi camino, me iria a vivir al mundo.
Pero no puedes, ni puedo.
miércoles, 17 de febrero de 2010
Una mudanza.
Todo empezó por un comentario sin importancia, un día dije:
-No quiero pasar Navidad aquí.
Y me obedecieron. Contrataron una mudanza para las siete de la mañana del 24 de diciembre. Me levante a las 5a.m. a terminar de empacar, toda cruda y con apenas dos horas de sueño. El camión partió a las 8a.m. conmigo, Tom a mis piernas y sin mis amados tenis.
Llegue sola a un pueblo sin cine ni internet, cuyo único entretenimiento es ir a la plaza o al trailer que llega con un proyector de vez en vez haciéndola de cinematógrafo.
Sola, con muchos muebles que acomodar, sin muchos de mis artículos personales, que por razones de espacio tuve que dejar en mi ex-casa, me aventure a acomodar algo esperando que mi familia llegara en mi auxilio. Los hombres de la mudanza se ofrecieron con las camas y la lavadora, rompieron una tubería y me quede sin agua una semana.
Mis vacaciones de invierno fueron de lo más abrumadoras, cansadas y confusas. Regresé a la escuela (porque sigo llendo a la ciudad a mis clases de teatro) con unas ganas de que llegara la semana santa lo más pronto posible y sin una pizca de creatividad ni energía.
El pueblo me dio unas ganas de fiesta como las de la capital, que aprovecho cada evento en el que pueda revivirlas. No tengo nada que decir pues mis tres horas de viaje ida/vuelta me frustran.
Mi desaparición puede extenderse hasta mi próxima entrada, sólo puedo contar que estoy conociendo las maravillas del "sin compromisos" de lo que tal vez de detalles otro día con más inspiración.
-No quiero pasar Navidad aquí.
Y me obedecieron. Contrataron una mudanza para las siete de la mañana del 24 de diciembre. Me levante a las 5a.m. a terminar de empacar, toda cruda y con apenas dos horas de sueño. El camión partió a las 8a.m. conmigo, Tom a mis piernas y sin mis amados tenis.
Llegue sola a un pueblo sin cine ni internet, cuyo único entretenimiento es ir a la plaza o al trailer que llega con un proyector de vez en vez haciéndola de cinematógrafo.
Sola, con muchos muebles que acomodar, sin muchos de mis artículos personales, que por razones de espacio tuve que dejar en mi ex-casa, me aventure a acomodar algo esperando que mi familia llegara en mi auxilio. Los hombres de la mudanza se ofrecieron con las camas y la lavadora, rompieron una tubería y me quede sin agua una semana.
Mis vacaciones de invierno fueron de lo más abrumadoras, cansadas y confusas. Regresé a la escuela (porque sigo llendo a la ciudad a mis clases de teatro) con unas ganas de que llegara la semana santa lo más pronto posible y sin una pizca de creatividad ni energía.
El pueblo me dio unas ganas de fiesta como las de la capital, que aprovecho cada evento en el que pueda revivirlas. No tengo nada que decir pues mis tres horas de viaje ida/vuelta me frustran.
Mi desaparición puede extenderse hasta mi próxima entrada, sólo puedo contar que estoy conociendo las maravillas del "sin compromisos" de lo que tal vez de detalles otro día con más inspiración.
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