-No me importa, sólo quiero que me escribas.
-Pero no te amo.
-Yo tampoco, sólo me gusta leerte.
-De verdad que no sacaras nada bueno de esta relación.
-No quiero una relación, sólo quiero leerte.
-No te gustaré.
-Ni busco que me gustes, sólo escribeme, me gusta leerte.
-¿Ves? ¡Empiezas de nuevo! Yo no te amo, aunque podría llegar a hacerlo...
-No quiero que me ames, ni que me conozcas, ni que te guste, no quiero nada de ti más que tus letras.
-Pero yo no soy yo, no te puedo amar porque soy raro, insociable, desgarbado.
-Poco me importa todo eso, por favor, escribeme para que sea infeliz. Me vale madres lo que sientas por mí, yo nunca sentiré nada por tí, sólo quiero leerte.
-Sí no me amas, ¿por qué quieres que te escriba?
-Porque me gusta leerte, te lo he dicho desde siempre. Me gusta que te odies...
-En verdad que no puedo amarte, no empiezes de nuevo...
miércoles, 28 de octubre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario