jueves, 27 de enero de 2011

Quisiera decir...

... que me conformo con lo que me des. Quisiera decir que estoy segura que me quieres y que esos mensajes cifrados son para mi. Quisiera decir que no fui un error esa noche. Que al menos somos amigos. Pero se que no, se que mis feas huellas de botas impuras quedaron en tus mejores pasajes. Quisiera que hubiera algo prometedor, que toda la vida estuvieramos cerca de alguna forma extraña e impredecible. Quisiera poder decir te quiero entre mariachis y tequila. Ser sincera con mi amiga.

Y entre tanto me duele leerte y ver que estas ahi. Que de alguna manera extraña siempre estaras ahi aunque pasen los años, que mis intentos de suplantarte con alguien mejor no daran fruto. Porque olvidar no es algo que pueda decidir hacer, es algo que pasara. Y de nada me sirve recordar lo patan que fuiste conmigo. De nada me sirve el alcohol a mares que me sirven, ni las drogas que me regalan y se tiran al bote solas. Nada pasara hasta que tenga que pasar esta niebla que dejaste olvidada en mis botas moradas.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Sometime

A veces esa mirada no es para ti. A veces ese papel que dice tu nombre y una declaración, era para un homónimo, a veces esa astilla en el culo es sólo un accidente, no una premoción.
A veces este adiós no es para siempre, a veces es... un hasta luego. Tal vez no siempre es mi culpa, pero a veces, casi siempre si lo es o al menos esta vez si. A veces esto es una disculpa, pero esta vez no, es más un arrepentimiento, un no lo volveré a hacer ¡lo juro!
A veces espero que vuelvas a confiar en mi, que perdones los desvaríos y las metidas de pata, las irresponsabilidades. A veces creo que lo harás, pero esta vez, no sé porque, presiento que no. A veces creo que cuando te diga la verdad no volverás a hablarme, ni a escucharme, ni a besarme.
A veces creo que el sexo casual con tus amigos terminará esta relación, pero a veces pienso que me perdonaras cuando te enteres y me entierres. A veces siento que esto ya no tiene pies ni cabeza, como la obra que hice hace años, a veces quiero mandar todo a la mierda y llorar como viuda, a veces lo hago y me siento mejor.
A veces escribo para ti y otras para mi. Esta es por mi.

martes, 16 de marzo de 2010

Contextualizar.

¿Qué he aprendido en estos años en esta escuela? ¿Qué he aprehendido? No sé, déjeme pensar... Mejor oigo lo que los demás dicen para darme una idea de lo que quiere que le responda. Todos callan. José habla, habla, bla bla bla. Halagos de parte de Acosta, ¿qué dijo? Nadie sabe. Martha habla, Enrique habla, Fabiola habla. Todos, en medio de sus divagaciones, tienen algo rescatable (algo que va a utilizar en su conferencia próxima), me pide que hable. ¿Yo? ¿A se dirigió? ¿Si quiero puedo hablar? ¿Osea que no me lo había pedido? ok, aquí voy.
Aprendí a analizar, a ser segura, a preguntar, a no quedarme con dudas, a.... ¿Qué? ¿Qué no soy concreta? Pero si soy la única que lleva menos de dos minutos hablando sin divagar. ¿Qué estoy sacando frustraciones, odios, temas de sexualidad reprimidos? ¿Qué no estoy contestando la pregunta? ¿Qué carajos quiere que haga entonces? ¿Qué diga un resumen de cada materia que he tomado desde que entre tal como lo hizo Martha? ¿O una oda a mi misma como Enrique?
Aparte, yo lo que hago es contextualizar, así me lo decía Él, y no le molestaba. Los que concretan todo son unos aburridos que no quieren conversar.

martes, 9 de marzo de 2010

Y sin más, sus vagabundos deseos franceses regresaron.

Un día se levanto, tomo su leotardo, sus mallas y sus tenis. Tomo el bus que la dejaba en el centro, bajo en El Chopo y camino hasta las Residencias Franco, a la casa adaptada para dar clases en su mayoría artísticas.
Llego temprano como casi siempre, se quito los calcetines y se dispuso a tomar su clase de contemporánea en la que, si bien no era buena, era feliz. Al acabar la clase, se puso sus tres capas de ropa, su bolso y caminó junto a su compañera platicando del ensayo que tendrían en unos instantes.
Eran unas cuantas cuadras al lugar del ensayo, pero la extenuante clase hizo que se detuvieran en una esquina a comprar jugo de naranja con zanahoria (su favorito). Su compañera, que además era su homónima, discutía sobre lo que deberían hacer en las siguientes cuatro horas. Quería imponer un penoso ejercicio de energía que ella odiaba, así que lo rechazo y la otra se molesto.
Por la tarde, ella enfermo, estuvo grave seis horas, pero falto a clases y ensayos cuatro días. En su casa, sin luz, no le quedo otra mas que dormir y llorar, llorar y dormir, hasta que la falta de alimentos la hicieron levantarse, ir por agua, sentarse a la cama y ver el esplendido paisaje que ofrecía su ventana.
Fue ahí, justo ahí cuando el melocotón de su jardín le insinúo la palabra clochard, cuando el viento le grito Sena, Río Sena, cuando su mente viajo tres años atrás y recordó como, sin haber nunca pisado más allá de México, caminaba al lado del Sena y en un pequeño puente de piedra desabrocho su abrigo gris, quito sus zapatitos negros, volteo a ver la luna y en el preciso instante en que sus pies impulsaban un salto, llego ese clochard, con su aliento a licor barato, con sus tenis tan caros que podrían alimentar a los niños de África. Llego como ráfaga de viento, le tomo por la cintura y le arruino la mejor muerte que hubiera podido imaginar. La volteo y la beso y le hablo se Nietzche y de Tideland, y la cautivo con sus hermosos labios carnosos y esa irresponsabilidad para la vida.
Y entonces ella odio al viento y al durazno del jardín y a la ventana por hacerla recordar, por que inevitablemente recordaba también que de regreso en México, el estúpido clochard la había abandonado, con treinta pesos en su abrigo gris, en el metro aeropuerto, y por su culpa se había puesto la peor borrachera de su vida. Y como si el universo se burlará de ella, la tarde del día que regreso a clases, un amigo le recordó a Vargas Llosa, al niño bueno y la niña mala, al Sena y al clochard y ella tuvo unos inmensos deseos de regresar al puente de piedra, para que esta vez en lugar de sostenerla, la empujará.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Pròlogo.

Si pudieras ser algo más que químico, harías prólogos, seria tu profesión secreta, así como la mía seria bailarina en telas, si no le tuviera miedo a las alturas.
Te encantan los prólogos, escribirías a todos, serias prologuista, así como yo sería arquitecta paisajista si tuviera menos demanda.
Tú me lo dijiste, lo que más te gusta de lso libros es leer los prólogos, lástima que no todas las editoras los pongan, pero si pudieras, fundarías tu propia editorial y le darías prioridad a los prologuistas más que a los autores.
Si pudiera, fundaría mi colegio montessori y sería la directora, daría clases personalmente, lástima que no me gustan los niños.
Te gusta leer los prólogos al principio, para tener certeza de lo que lees, para comprender mejor la obra. Yo los leo al final porqué me encanta corroborar o desmentir mis ideas. Muy altanero según tú.
Si pudieras, lo hariamos toda la noche, me harias el amor de una manera tan tierna y educada, considerandome todo el tiempo, sólo pensando en mí. No me quedo a dormir en tu casa porque odio compartir la cama, porque me gusta el desenfreno y lo impersonal, porque no me gusta hacer el amor, porque me gusta pensar en todos menos en ti.
Te gusta abrazarme, hablarme sobre tus teorias celulares, sobre el desarrollo de nuevas proteinas que alimentaran a los niños del mundo, te gusta que te abraze y no me dejas respirar.
Si pudieras, serias prologuista, tendrias tu casa editorial, alimentarias a todos los niños del mundo, lo hariamos toda la noche, nos casariamos y tendriamos una granja. Si pudiera tendria mi compañia de titeres para adultos, viajaria por todo el mundo, me acostaria con todos los hombres interesantes que encontrara en mi camino, me iria a vivir al mundo.
Pero no puedes, ni puedo.

Una mudanza.

Todo empezó por un comentario sin importancia, un día dije:
-No quiero pasar Navidad aquí.
Y me obedecieron. Contrataron una mudanza para las siete de la mañana del 24 de diciembre. Me levante a las 5a.m. a terminar de empacar, toda cruda y con apenas dos horas de sueño. El camión partió a las 8a.m. conmigo, Tom a mis piernas y sin mis amados tenis.
Llegue sola a un pueblo sin cine ni internet, cuyo único entretenimiento es ir a la plaza o al trailer que llega con un proyector de vez en vez haciéndola de cinematógrafo.
Sola, con muchos muebles que acomodar, sin muchos de mis artículos personales, que por razones de espacio tuve que dejar en mi ex-casa, me aventure a acomodar algo esperando que mi familia llegara en mi auxilio. Los hombres de la mudanza se ofrecieron con las camas y la lavadora, rompieron una tubería y me quede sin agua una semana.
Mis vacaciones de invierno fueron de lo más abrumadoras, cansadas y confusas. Regresé a la escuela (porque sigo llendo a la ciudad a mis clases de teatro) con unas ganas de que llegara la semana santa lo más pronto posible y sin una pizca de creatividad ni energía.
El pueblo me dio unas ganas de fiesta como las de la capital, que aprovecho cada evento en el que pueda revivirlas. No tengo nada que decir pues mis tres horas de viaje ida/vuelta me frustran.
Mi desaparición puede extenderse hasta mi próxima entrada, sólo puedo contar que estoy conociendo las maravillas del "sin compromisos" de lo que tal vez de detalles otro día con más inspiración.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Te soñe

No fue anoche, ni antenoche. Paso hace como tres semanas o más.
Soñé que salíamos por una copa de vino mientras tocaban jazz.
Soñé que no eras mi tipo, que no me gustabas, que me resultabas un tanto pretencioso, que de repente pensaba que carajos hacía contigo, que después veía las caras de los comensales y adivinaba las conclusiones perversas de que una chica de mi edad saliera con alguien de tu edad.
Soñé que nos besábamos y desperté.
Luego fui a la FILIJ, compré algunos libros y los cargue en la mano todo el día esperando verte por ahí y tener un encuentro casual como las buenas personas que somos y que no escriben en hojas rayadas ni conciertan citas.
No te vi ni hoy ni mañana. Ni espero verte, ni lo busco, ni lo deseo. Ojala sólo pudieras acordarte de mí y volver a escribirme. En verdad que me gustaba leerte y en ocasiones hasta escribirte.
Desde mis dos paredes blancas.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Leonardo

Es la conjunción de mi ser. Es mi n(h)ombre perfecto, mi palabra favorita.
Es el ser más idealizado del mundo, del que conozco menos que aquel habitante número 25698348 de China. Leonardo es un verbo más que un ser. Si lo buscas en mi diccionario lo verás como sinónimo de amor, de perfección, de alabanzas y objeto de culto.
Leonardo fue un hombre que conocí a la tierna edad de 15 años. Fue el que me impresiono cuando en un estado totalmente etílico me hablo sobre los niños hambrientos de África, fue por quién no entre a mis clases de filosofía porqué sentía que aprendía más de él hablando sobre Nietzche que de mi profe con doctorado.
Leonardo fue el primer hombre que de una manera muy sutil me utilizo. Quién me puso en la primera encrucijada amorosa de mi vida. El primer no-familiar que me preguntaba sobre mi día por las noches. Fue el primero de muchas cosas, el segundo y el tercero también...
Leonardo es un vago recuerdo [ni siquiera puedo reconstruir su cara por completo], es una carta sin remitente, mi clochard que me salvo del río Sena, es mi ideal de hombre.
Y aunque nunca lo conocí del todo, aunque nunca salí con él más allá de la escuela, aunque nunca me arriesgue por él, sí muchas veces soné con él, con su carácter y sus frases, reinterpretando lo que decía, aumentándole significados. Pero a fin de cuentas, así es cuando te enamoras ¿o no?

sábado, 31 de octubre de 2009

Y a pesar de todo, fuí.

Ya lo sabía, no debía ir. Desde la primera sugerencía debí decir no.
Sabía que ahí ibas a estar, con tu cabello largo, tan ufano, tu bufanda al más puro estilo bohemio, tu cigarro y el alcohol. Sabía que iban a estar tus amigos y me harían sentir mal [si no los conociera], sabía que me ibas a ignorar....
Y aún así fuí.
Y me ignoraste.
Y trataste de darme celos con tu amiga.
Y me evitaste.
Y no me dirigiste la palabra.
Y aún así, aquí sigo, como tonta enamorada, escribiendote una vez más.

miércoles, 28 de octubre de 2009

-No te amo.

-No me importa, sólo quiero que me escribas.
-Pero no te amo.
-Yo tampoco, sólo me gusta leerte.
-De verdad que no sacaras nada bueno de esta relación.
-No quiero una relación, sólo quiero leerte.
-No te gustaré.
-Ni busco que me gustes, sólo escribeme, me gusta leerte.
-¿Ves? ¡Empiezas de nuevo! Yo no te amo, aunque podría llegar a hacerlo...
-No quiero que me ames, ni que me conozcas, ni que te guste, no quiero nada de ti más que tus letras.
-Pero yo no soy yo, no te puedo amar porque soy raro, insociable, desgarbado.
-Poco me importa todo eso, por favor, escribeme para que sea infeliz. Me vale madres lo que sientas por mí, yo nunca sentiré nada por tí, sólo quiero leerte.
-Sí no me amas, ¿por qué quieres que te escriba?
-Porque me gusta leerte, te lo he dicho desde siempre. Me gusta que te odies...
-En verdad que no puedo amarte, no empiezes de nuevo...

martes, 27 de octubre de 2009

Si no hago nada, entonces que?

Querídisimo anónimo, Él lo sabe.
Lo supo desde el momento en que lo invite a bailar. Mi sonrisa estúpida lo dijo por mí.
Lo supo cuando lo veía en la banca, solo, sin hablarle a nadie. Cuando intentaba hablarle y sólo reía.
Lo supo cuando mis amigos se lo dijeron, cuando me aventaron hacia el en una actitud de primaria, cuando se enojo por lo fastidiosos que son, cuando lo saque a bailar y tome sus manos, cuando ignoré a todos por estar con Él.
Lo supo cuando mi amiga ebria lo saco de la fiesta y prácticamente le grito que yo estaba enamorada de Él.
Lo confirmo cuando se lo confesé a su hermana. Supe que sabía cuando todos me dijeron que ya sabía.
¿Ahora que me toca hacer? ya no me queda nada qué, sólo espero conocerlo y que lo haga también...

lunes, 12 de octubre de 2009

Y la lluvia no sonaba...

… porque al pensar en ti nada suena ni resuena ni resuella. ¿Estaré junto a ti toda la vida? Ojala y no…

Estaba frente al escritorio, tratando de escribir mi sentir, olí tierra mojada y salí al patio a ver qué pasaba [no puede llover, no se escucha]. Vi el piso mojado, húmedo y no lo creí [no pudo haber llovido, no oí nada]. Tuve que salir de la cornisa y pararme en medio para comprobar una ligera llovizna, muy tierna, muy linda, muy enamorada.
Volví al escritorio y lo conté. No conté nada bueno porque fue un hecho sólo bello para mí, para mí que existió y para mí que lo contemple. Entonces ¿no todo lo bello es bello para todos? Mi lluvia silenciosa ¿sólo es vaticinio para mí?
Volteé la cabeza y ahí estabas y no estabas, eso quiere decir que ¿sólo existes para mí? Recuerdo otra carta que te escribí, te hable sobre tu cabello largo y negro, de tus manos temblorosas con cigarro y café. ¿Ése no eras tú? ¿No eras tú el que hablaba de Sartre y Cortázar? ¿Él que habla francés y lee en inglés? ¿Soy yo? ¿O quién eres?
Y la lluvia callada seguía, sin dirigirme la palabra, sigilosa como es ella. Y yo te recordé con más fuerza, para ver si la hacías hablar… Pero no. Y luego recordé cuando me dijiste que me querías, que me amabas, que me dedicabas comerciales y lunas de octubre y arcoíris y escritos, cuando me decías que era la mejor escritora de tu vida y yo lo creía. Cuando me dijiste que te ibas y no regresarías hasta un año después y yo te respondía así que pasen dos, tres, cinco años.
Recordé cuando te internaron en el manicomio [perdón, hospital psiquiátrico]. Cuando te resististe a entrar, cuando te tuvieron que inyectar, cuando caíste y el golpe sonó por todo el vestíbulo, cuando te cargaron tres enfermeros hasta tu habitación y no me dejaron entrar. Cuando te visité la primera vez y te vi con tu cara demacrada, tus 10 kilos menos, tus ansias por besarme y al enfermero que lo impidió. Tus planes secretos de escaparte también los recordé [y ojala los pudiera olvidar], tus mensajes que mandabas a escondidas.
Tus flores, tus llantos, tu tierra, tu corazón, tu traje negro, mi vestido azul, la lápida con J.L.69, J.S., grabados en mi mente. Recuerdo a John Sims, creado sólo para mí, al que detestabas, al que querías matar y sólo mantenías con vida por mí, recuerdo al gandul de los cacahuates. Te recuerdo, te recordé.
Y entonces la tormenta comenzó, más escandalosa que nunca, como gritando ¡Aquí estoy!

viernes, 11 de septiembre de 2009

Perro muerto.

Se murió mi perro. Mi perro del teatro, el de las pastorelas, el que conocí en el Usigli. Se murió y lloré como histérica, no podía dejar de ver su cuerpo a los pies de mi cama. No pude tocarlo siquiera.
¿Lo oí respirar? ¿Escuché su corazón latir? No lo sé. Llame al veterinario, lo llevamos enseguida al hospital. Cuando el doctor entró ya presentaba rigor mortis.
Me senté en la cama después de regresar de la clínica. No lo pude ver a los ojos, no me pude acercar, no me despedí en paz. Me senté y no podía ver su collar, ni siquiera voletar a los pies de la cama. Me acosté, me tape, seguí llorando, seguí pataleando hasta que el collar cayó bajo la cama. Ha pasado más de un mes y no lo he podido levantar, no soy capaz.
Aún llego en las noches, en las tardes, en las mañanas, esperando verlo en la puerta, en el sillón dormido, en las escaleras. No acepto su muerte, no me pudo abandonar así, como si nada, como si la vida siguiera después de que se va alguien...

Mta.

Me molesta ser así. Querer llamar su atención a costa de lo que sea. Me reemputa que ni siquiera me guste, que ni lo habia visto hasta que llego y me beso. Y ahora, como tonta, yo quiero tenerlo todo el tiempo sobre mí, sólo para tener el placer de tratarlo mal, de presumir su arrastrades.
Y hoy, hoy me molesto más que me tratara como alguien más, que no me scara a bailar, que no hiciera ninguna insinuación de querer acercarse a mí. Me recontra emputo que se la pasará con esa chica, que a ella la invitara a bailar, que la acompañara a su casa y la abrazará todo el tiempo.
Y yo super tonta me fui a bailar con otro, lo besé en su cara para ver si reaccionaba. Nada.
¡Carajo! ¿Qué le sucede? Deberia estar suplicandome estar siquiera a su lado. Me reencabrona estar así por él. Si ni me gusta.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Te vas.

Y me dejas hecha mierda aquí, sin saber de tí, sin dar una explicación. Te vas y me dejas con tantas palabras en los dedos, con tantos personajes que encarnar, con una pinche angustia...
¿Qué voy a hacer sin tí? Tú me comprendes y me entiendes, me lees y me consumes, ¿ahora qué carajos hago?
Voy al bar de la avenida, pido una cervez, luego otra, otra, otra, otra, miles. M embriago para ver si me da una congestión y vas por mí al hospital, para ver sí muero y el paraíso son tus ojos, negros como el abismo; para que me encuentres tirada en Reforma y me lleves a tu casa, y me acuestes en tu cama, junto a tí. Y fingiendo dormir, rosemos nuestros labios, me beses dulce, tiernamente, como sólo tú sabes hacerlo, me abrazes tan fuerte que no pueda respirar.
En cambio, un mesero me carga hasta el taxi, éste me lleva a una calle en nosedondé, me quita la bolsa con el celular y yo me tambaleo hasta la banqueta, esperando que me veas desde donde estes.
Pasan los meses y lo único que se de ti es que regresaras en un año. Me lo dijiste en un poema y no se si sea cierto o sólo es lírica. Fernando Rivera C. me canta, me dice que le duele la vida y no encuentra salida. Lo dice por mí. Carajo, no puedo quedarme esperandote un año (sí acaso fuera cierto que regresaras). Decido hablar con la gente, conocer chicos.
No consigo nada, no les intereso, soy tan aburrida. Para tí no lo era, tú me conoccías, contigo podía hablar horas, de lo que fuera, ahora soy incapaz de tener una plática que vaya más allá del "Hola". Ahora doy la impresión de que soy tonta y banal, que ni siquiera leo revistas, que no se nada de música. Sin tí estoy perdida.
Te fuiste y no te importo destrozar mi vida, ni siquiera te tomaste la molestia de buscarme un reemplazo, otro ente del cual detenerme en este gran pozo sin fondo. Te vas y no te importa si podré volver a conocerte o a conocerme.

sábado, 8 de agosto de 2009

Algo tenía que decir...

Sí, es cierto. Algo tenía que decir. Salí de casa, fui al café, a la inauguración de una exposición, comí, me quedé al recital de poesía y luego al de flauta. Tomé vino tinto y sólo pensaba en llegar a casa para escribir.
¿Qué qué tenía para decir? No lo sé. No puedo recordarlo. Alguna tontería del amor o de eso que escriben las adolescentes deprimidas con blogs de poesía.
O ¿fue ayer cuando pensé en escribir? Ayer que fui a clase, ayer que golpeé mis hombros girando de atrás a adelante, que fui a comer con mi madre y después a beber con mis amigas. Ayer que estábamos en la UTA con mis zapatillas mágicas y unos idiotas que soportabamos sólo porque nos compraban alcohol. Ayer que conocí a un hombre que se parecía tanto a Leonardo que lo seguí un rato y terminé besando a su amigo, ayer que me dio la una de la mañana y no tenía ni puta idea de cómo regresar a mi casa. Ayer que llegue a beber y fumar (tabaco no) a mi casa con Liz y dos hombres que ni sabia cómo se llamaban.
Creo que fue ayer, cuando me arrepentí de haber ido y de haber bebido y llevado a mi casa a dos desconocidos, de no haberme quedado a cuidar a mi bebé enfermo y llegar a encontrarlo temblando. Creo que fue hoy cuando recordé lo bien que me la pasé anoche, que tenía una cruda horrorosa, que estaba desubicada sin saber porqué.
No tengo nada que decir. Lo olvidé al abrir mi página de cierta red social y ver que no tenía señales de quién yo quería que me siguiera halagando. Lo olvidé al leer el diario de un hombre que me hizo ver el asco que le tiene a su creación (que yo pedí siguiera viviendo). Creo que lo olvidé completamente al regresar Leonardo a mi mente, a mi necesidad por él, a mi estúpida obsesión disfrazada de amor platónico.

jueves, 6 de agosto de 2009

Sin luz (un escrito pendiente)

La primera vez que lo vi, fue en su recámara. Es gracioso, a nadie lo conoces en su recámara... Ya lo había imaginado, es cierto, pero no su personalidad, su rareza, si misticismo, su recámara.
Lo que más me llamo la atención de él, fue su cuarto. Paredes negras, gis de colores neón dibujan espermas, óvulos, escriben frases con sentido para él, montañas de discos, varios pósters, una cama baja con edredón negro, una alfombra con infinitas huellas de las fiestas secretas.
Recuerdo que entramos a la recámara y un amigo de ellos no advirtió no sentarnos en la cama. "No tiene novia, imaginate su cama" dijo, mi reacción obvia fue alejarme del mueble, aunque después repetía para mí la frase y me alegraba tontamente.
No hablo conmigo, de hecho creo que desde esa vez sólo me ha dirigido la palabra para responder mis saludos y mis despedidas. Fue a mi fiesta de cumpleaños, es cierto, pero no estoy segura de que me felicitara, y si lo estoy de que fue por el alcohol. Rechazo mis invitaciones a bailar y yo lo llame "marica" (así les digo a todos, es para mí como decir we).
Hace algunos días fui a su casa, estuve de nuevo en su recámara, de nuevo me ignoro olimpicamente. Estoy segura de que sabe que me gusta y por eso lo hace. Wherever. Como a nosequehora de la madrugada, estaba sentada en la cabecera de su cama, el acostado a la mitad, veía su cabellera, ondulada, larga, hermosa, lo veía envolverse en la cobija, inquietarse dentro de su pasividad. Tenia unas ganas enormes de abrazarlo, de besarlo, de acariciarlo. Juro que dentro de mi gritaba, me sacudía, hacia enormes esfuerzos por controlarme.
Sin querer, o queriendo acaso?, me rozo el brazo. Volteo a verme. Quito la mano. Lo note nervios o lo alucine? Quería que el mundo se detuviera, quería ver sus ojos dos segundos más. Quería oír sus pensamientos, urgar en su cerebro para ver que piensa de mí. Quería que lo repitiera, quería que volviera a poner su mano, que recorriera mi brazo, que me abrazara, que me besara, que le valiera madres todo, que me quisiera, que a mi no me importara su hermana, mi amiga, quería confesarle que me gustaba, aventarme al vacío y dejarme caer en sus brazos.
No paso nada. No volvió a hablarme, siquiera mirarme hasta la mañana siguiente que tome mi bolsa, mi suéter, mi paraguas y me despedí de él.
Al salir de la casa quería voltear esperando verlo en la ventana, despidiéndose, sonriendo. No lo hice porque sabia que no iba a estar y eso destrozaría mis ilusiones. Lo quiero, es cierto, pero puedo no quererlo.

sábado, 25 de julio de 2009

Humo

Humo es una excelentemente lograda puesta en escena. Humo son tres actorazos. Humo es un escrutinio de la normalidad horrorizante. Humo es el espejo de la sociedad.

domingo, 26 de abril de 2009

Yo busco


Yo busco a un hombre que me entienda. De preferencia más alto que yo, delgado, fachoso, del tipo de filos, guerrillero, conciente, ubicado, inteligente, que guste de la lectura y el cafe, que logre apreciar la danza y el teatro, que ame el jazz y la música, un hombre culto con el que pueda platicar horas de todo y de nada, que aprecie el silencio y las caminatas nocturnas, con el que me pueda divertir y bailar, flojear y dormir.
Busco a una persona que se llame Manuel (de verdad que me gustaria conocer a alguien con ese nombre) o Leonardo, que conozca en un parque mientras leo y se me acerque opinando sibre mi libro, que me invite un cafe y me sonria, que me pida mi numero y una semana más tarde me invite a mi restaurante favorito, que casualmente es uno de sus favoritos. O bien conocerlo en el metro, que nuestras miradas se crucen, que sonria y me mire intensamente, que me haga ver al suelo y sonrojarme, que me baje de improviso e intente seguirme y no lo logre, que lo vuelva a encontrar y ahora viajemos juntos, que viva al otro extremo de donde yo viva y se acerque mucho a mi casa solo para verme.
Yo busco a una persona con las mismas bases que yo, pero diferentes caminos. Alguien que aprecie las artes e incluso le apasionen, pero su vida sea la fisica o la historia. Un filosofo frustrado, un orador magnanimo, un hombre con conciencia, ubicado. Yo quiero establecer un vinculo con él, que seamos amigos que se besan y aman, un casi hermano con quien pelearme sin consecuencias, un chico con el que pueda ser tal cual, que me haga sentir bien y provoque en mi sensaciones y pensamientos inusitados.
Yo busco a alguien con quien pudiera pasar cada segundo de mi existencia sin pasarlo. Busco a alguien a quien amar y que me ame. Busco a mi chico ideal.

sábado, 18 de abril de 2009

El final de nada

Jueves cualquiera. Suena "Hoy tengo miedo" en mi celular [acaso eso era una señal?]. Contesto.
-Hasta que me contestas amore!!!
-Ash!!! Es que no lo habia escuchado pero acabo de ver tus trecinetas llamadas perdidas acosador!!!
-Jajajaja, entonces si nos vemos???
-Sip, despues de mi examen. A las 6:30 en el metro ok?
-Ok. Ahi te veo, mil besos
-Tres mil besos.
6:52pm. Metro cercano a mi escuela. Lo veo caminar hacia mi sin verme, le sonrio y me ayuda a levantarme. Saludito marica de "novios". Le propongo ir a mi amado Mumedi para ver si tienen todavia USB's de Bunsen.
Cafe marica, platica sin sentido, sensación incomoda, regaños sobre la vocación y el sentido del arte. A las 9:00pm cierran, minutos despues nos vamos. Caminata por Madero obligada hasta Bellas Artes. En las jardineras del palacio se sienta y pongo cara de ya-me-quiero-ir.
Empieza la perorata sobre que soy muy seria, que lo hago sentir incomodo, que no me entrego a la "relación". Despues de varios minutos y señoras ofreciendo chicles hablo. Prometo ser mejor, más abierta, arriesgada, dejarme de prejuicios y miedos y aventarme a una relación que los dos creemos, vale la pena. A las 10:57pm somos una feliz pareja que caminan, se abrazan y besan en las calles del centro.
11:53pm. Abro el messenger para ver si esta conectado. No puedo iniciar sesión. Abro el myspace para ver si tengo mensajes de él. Los hay, pero la foto de su perfil es extraña, se esta besando con alguien que no soy yo. Leo el comment:
"Hola soy Marcela la novia de @#$%&/*+, no se si sabias de mi existencia pero que poca madre, acabas de arruinar nuestra familia, tengo cuatro meses de embarazo, hoy fuimos al ultrasonido y nos acabamos de enterar que es una niña... Espero que no seas esa clase de persona y que no sabias nada de nosotras, gracias por dejarme que me diera cuenta la clase de mierda que es @#$%&/*+..." [palabras más, palabras menos, talvez una mejor redacción de mi parte, pal caso lo mismo]
Reacción de shock por mi parte, me deja su space, su correo, el numero de su casa para confirmarlo. Vuelvo a leer el mensaje un par de veces. Le hablo a mi madre para que lo lea junto conmigo. Entro al space de esta chica donde hay miles de fotos de "ellos" besandose, mensajes de "él" donde le dice cuanto la ama, que es la mujer de su vida y cosas por el estilo, mensajes que son de una fecha posterior a cuando empezamos a ser "algo".
-Mierda!!! Que poca madre, que poca madre.-Digo mientras mi madre toma mi mano
Le escribo un mensaje a la chica en el que le aclaro que no sabia nada de ella ni de su embarazo y que no se preocupe porque en la vida le volveré a hablar a este tipo. Cierro la sesión, apago la compu, me siento en el sillon y mis ojos se humedecen. No se porque quiero llorar. Él no me importaba, estabamos comenzando nada. Mierda no se si es el orgullo, la traición, la estupida platica emitida hace un par de horas, la ilusión, la mierda... ¿que es lo que me duele?
Mi madre me dice que llore. Yo por mi parte le pido que le llame a su ex, a mi segundo padre. Al hablar con él me es inevitable el llanto de viuda, el moqueo asqueroso, el teblor de manos. Nos quedamos de ver al dia siguiente para platicar mejor porque mis sollozos de niña berrinchuda hacen inentendible la conversación.
¿Quien mierda busca chicas caundo espera una hija? ¿Quien carajos se atreve a pedir, a exigir más en una puta relación caundo tiene otra simultanea? Enterarme de las mentiras, de que vivia con ella caundo me habia dicho que vivia con sus tios, de que eran "felices". Puta madre, ¿como puede haber gente asi? ¿Por que lo hacen?
Lo único bueno de esto, es que paso antes de que me enganchara con aquel, que descubri el apoyo de mi familia extraña y disfuncional, que esto me permite darme cuenta de más cosas de mi misma y sobre todo de ver que aunque no viva con alguien, que pude tener una platica muy buena y reflexiva con alguien que tenia mucho sin charlar.
Y aun asi, espero encontrar a un hombre amante de las artes, literato, músico o filosofo, creyente de la felicidad y el amor. Como no aprendo!!!